lunes, 7 de noviembre de 2011

FLORA: Algo más que un bosque de hayas

  La Selva de Irati es principalmente conocida como el hayedo-abetal más extenso de Europa, con 17.179 ha. Un hayedo que este otoño ha mostrado, en este último puente de noviembre a las alrededor de 4500 personas que nos han visitado, el color que los visitantes buscaban.
Bosque alrededor del embalse de Irabia


  Pero, quienes hemos recorrido este hayedo-abetal sabemos que pese a una explotación forestal que crea zonas de bosque con poca diversidad vegetal, hay todavía lugares muy interesantes dentro del mismo bosque.
  Un bosque localizado entre dos climas (con todas sus zonas de transición), pirenaico y atlántico (especialmente la zona Aezkoana, con Ibañeta e Idopil), el segundo más humedo que el anterior. En Aezkoa cada clima está asociado a un tipo de viento norte: el húmedo y atlántico (cargado de nieblas), ipar beltz (norte negro), y el frío seco, ipar gorri (norte rojo). 


Zona más azul influencia de clima atlántico
Atlas geológico de Navarra. Gobierno de Navarra.

  Si a eso le añades un cambio litológico, es decir de suelo:
           - Oeste, materiales geológicos del paleozoico (450-400 millones de años), material silíceo, menos rico en nutrientes (Valle de Aezkoa). Color  marrón rayado en vertical.
           - Este y Sur, mesozoico (68 millones de años) y cenozoico (60-40 millones de años), material calizo y margoso (flysh), con más nutrientes aunque el lavado debido a la precipitación a veces no lo muestre. Valle de Aezkoa y Salazar. Colores blanco-crema , marrones, y verde-amarillento

La mayor parte del territorio está asociado al flysh 
Atlas geológico de Navarra. Gobierno de Navarra.

Todos estos elementos nos muestran varias asociaciones vegetales, una primera muestra rápida de la flora que hay en el interior de la Selva de Irati.



Mapa de vegetación potencial de la Selva de Irati 
Mapa de series de vegetación de navrra. Gobierno de Navarra.
       5- Serie pirenaica basófila y ombrófila del abeto (Festuco altissimae-Abieteto albae)
       7-Serie basófila y ombrófila del haya (Scillo lilio-hyacinthy-Fageto sylvaticae)
       9-Serie acidófila (Saxifrago hirsutae-Fageto sylvaticae)
      10-Serie cantábrica basófila y ombrófila del haya (Carici sylvaticae-Fageto sylvaticae)
      13-Serie pirenaica del roble pubescente (Roso arvensis-Quereceto humilis)
      18-Serie pirenaica del fresno (Brachypodio sylvatici-Farxineto excelsioris)

El cambio de suelo ofrece dos tipos de hayedo. Un hayedo de suelo ácido, conocido en fitosociología como Saxifrago hirsutae-Fageto sylvaticae. Con especies arbustivas como, serbales (Sorbus aucuparia y Sorbus aria), el acebo (Ilex aquifolium) o el abedul (Betula alba).

Hayedo en suelo ácido, con el tapiz de arándanos (Vaccinium myrtillus)
 Serbal de Cazadores (Sorbus aucuparia)
Acebo (Ilex aquifolium)
Abedul (Betula alba)
En el hayedo con suelo básico, existen dos tipos de asociaciones fitosociologicas como Scillo lilio-hyacinthi-Fageto sylvaticae y Carici sylvaticae-Fageto Sylvaticae con un tipo de vegetación asociada. Entre las especies arbustivas hoy casi desaparecidas, los tejos (Taxus baccata).

Escilas (Scila lilio-Hyacinthus) en un hayedo básico
Asociación, Scillo lilio-hyacinthi-Fageto sylvaticae

Mostajo (Sorbus aria)
Tejo (Taxus baccata) 

Los retazos de Abeto blanco que muestran la asociación Festuco altissimae-Abieteto albae en su limite de distribución al sur de Europa.

 Hayedo abetal
Asociación, Festuco altissimae-Abieteto albae

Las cara sur de muchas de las estribaciones montañosas están salpicadas de otro árbol hoy con manchas de extensión mucho más pequeñas de la que tuvo antiguamente, el roble pubescente, en la asociación Roso arvensis-Quereceto humilis. Hoy muchos de estos árboles son la estructura y los suelos de roble viejo de las casas de ambos valles. Junto con este roble y más en el resto del valle de Aezkoa aparece también el roble albar (Quercus pubescens), unido al domo de Oroz Betelu (material geológico del paleozoico).

Roble pubescente (Quercus humilis)

Un tipo de bosque donde la diversidad vegetal es mucho más alta, sólo si le echas un vistazo al suelo en otoño es suficiente.

Esto es sólo un retazo muy global de las especies que podemos encontrar. Por un lado, el haya, que obliga a todas las especies a adaptarse a su ciclo biológico. Por otro lado, el roble, que ofrece una mayor diversidad y generosidad para otras especies, y además el corredor de regatas, fuentes y ríos, zonas húmedas, con numerosas especies herbáceas. Y  finalmente aquel que resiste en su límite Europeo de distribución, pese a un cambio en el clima que resulta más que patente (a golpe de viento sur todo este otoño), el abeto. 
A lo largo de los próximos meses iremos descubriendo diferentes especies según vayan floreciendo. Pero mientras, vamos a reconocer algunos los frutos y otras especies vegetales menos conocidas, que no tienen flores: líquenes y musgos.